Maria Martha Arbaiza de Villatoro, esposa, madre, abuela, bisabuela, vecina y fiel sierva de Dios, falleció en paz el 27 de abril de 2025 a la edad de 86 años. Su vida fue un hermoso testimonio de amor, servicio y fe inquebrantable.
Maria nació el 28 de julio de 1938 en El Salvador, hija de Catalina Ayala y Crescencio Arbaiza. Desde muy joven demostró una fortaleza admirable, una compasión profunda y un corazón lleno de fe. Su vida estuvo marcada por el amor a su familia, una ética de trabajo incansable y una devoción profunda a Dios.
A los diez años conoció al amor de su vida, Felix Villatoro. Lo que comenzó como una amistad infantil se transformó en un lazo eterno. Se casaron cuando Maria tenía dieciocho años y compartieron más de cincuenta años de matrimonio, llenos de amor, fe y compromiso mutuo. Juntos criaron a nueve hijos y formaron una familia unida, trabajadora y llena de valores. Felix falleció a finales del año 2014, y ahora sus almas se han reunido nuevamente.
Maria fue el corazón de su familia. Crió a sus hijos y nietos con ternura y firmeza, creando un hogar donde reinaban la fe, el respeto y la alegría. Era una cocinera excepcional que llenaba de amor cada plato, especialmente sus inolvidables tamales. También era una talentosa costurera, trabajadora y dedicada. Su voz, siempre alegre, cantaba alabanzas que llenaban su hogar de luz y esperanza.
Su fe no era solo palabras, era su forma de vida. En El Salvador, abrió las puertas de su casa para fundar una iglesia y ofrecer un espacio de oración y guía espiritual para su comunidad. Ya en los Estados Unidos, asistía a The Life Church en Coppell, Texas, donde continuó fortaleciendo su relación con Dios y compartiendo su fe con otros.
Maria amaba a las personas. Le encantaba conversar con sus vecinos, conocer gente nueva y ofrecer ayuda a quien lo necesitara. Tenía un espíritu cálido y acogedor, y todos los que la conocieron se sintieron bendecidos por su presencia. También sabía ser firme cuando la situación lo requería, siempre guiada por el amor y la sabiduría.
Su mayor alegría fue siempre su familia y su fe. Sus nietos y bisnietos eran su orgullo, y no había momento en que no les expresara su amor. Oraba por ellos, los apoyaba y los animaba en cada etapa de sus vidas.
Maria Martha Arbaiza de Villatoro deja atrás a sus hijos, Martin Arbaiza, Candelaria Mejila, Ricardo Villatoro, Blanca Villatoro, Jose Brijido Villatoro, Delmy Villatoro, Elizabeth Villatoro, Felix Villatoro y Martha Lilian Villatoro; así como a muchos nietos y bisnietos que la amaron profundamente.
Le preceden en la muerte su esposo y sus padres.